Quienes se empeñan en hacernos ver la inmigración como problema han encontrado este año un argumento que parece sostener sus tesis: la inmigración es considerada por los españoles, según el CIS, el quinto problema que tiene el país.
No debemos cansarnos de recordar que los flujos migratorios forman parte de la historia de la humanidad y obedecen a múltiples causas.
La aporofobia...esa expresión para explicar el rechazo al pobre. No nos violenta el jeque árabe, o el futbolista argentino que cobran sueldos millonarios, lo que genera rechazo es el inmigrante pobre. Y tras eso, hay toda una ideología neo liberal que hace creer que la pobreza no es fruto de desigualdades estructurales, sino el resultado de una culpa personal.
Haríamos bien, como sociedad, en preguntarnos por qué estos discursos incendiarios, y falsos encuentran su sitio en una parte de la población. Si no lo hacemos, quizá sea porque tememos encontrarnos una imagen no muy agradable de nosotros mismos.
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| Campo de refugiados yemeníes. |
Deben asumir, además, que esto va de Derechos Humanos, no de mano de obra en función de las necesidades coyunturales. Y por si alguien –generalmente haciendo gala del mayor de los cinismos–, nos acusa de “buenismo”, podemos tirar de datos oficiales como los que se están publicando estos días en medios para este para recordar que la inmigración está jugando ya un papel crucial en nuestros desequilibrios demográficos, además de ser fuente de innovación y diversidad. De esta forma, conseguiremos ver la inmigración como lo que es, una oportunidad, y nos desharemos de esa idea de la inmigración como problema, que en el fondo, no es sino un síntoma de nuestra debilidad e incapacidad para gestionarla.
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| Bebe tratado por desnutrición |
El otro día leía, que los yemeníes "ya se están muriendo de hambre" a causa de la guerra civil en el país. Que quede claro que la peor hambruna, a nuestra vista, ha sido totalmente provocada por el hombre, por su participación en el conflicto o la ausencia de la misma, y por supuesto, por sus patrocinadores internacionales.
Hace no llega un mes, Cristiano Ronaldo se declara culpable de fraude fiscal, el ex delantero del Real Madrid y estrella mundial, evita la cárcel tras admitir cuatro delitos por evasión de impuestos, ha acordado con la Fiscalía pagar una multa por la cantidad de 18,8 millones de euros, y dos años de cárcel, que al ser su “primer delito”, nunca cumplirá. Llegaba sonriente con su novia al juzgado, como quien camina por la alfombra roja de unos premios.
Fue recibido entre fotógrafos, cámaras y centenares de fans, que lo aclamaban y le pedían autógrafos, como si no nos hubiera robado a todos escondiendo millones en un paraíso fiscal. Lo mismo se ve diariamente en todos los ámbitos de las artes, negocios y política. Este ha sido el ejemplo más claro, pero y si no lo sabes es por que no quieres saberlo, esta historia se repite cada día en el mundo entero. Empresarios de gigantes textiles, que externalizan sus producciones a países pobres, y sobre todo permisivos en cuanto a condiciones laborales se refiere, que miran para otro lado cuando las personas que trabajan en sus producciones, lo hacen en condiciones deplorables y de absoluta esclavitud.
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| Taller textil en Tailandia |
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| Niño en un taller, sujetando una zapatilla deportiva |
¿Quién hace nuestra ropa? El perfil es el de una mujer asiática con jornadas que pueden llegar a las catorce horas diarias y salarios que pueden ser estar entre 50 y 100 dólares mensuales. Ese salario es mucho menor en países como Bangladesh y Vietnam, que cuentan con los sueldos más bajos del mundo, de unos cincuenta dólares mensuales (poco más de 40 euros).
Pero sin embargo, aún siendo explotados, utilizados, infravalorados y despreciados hasta el punto de deshumanizarlos, el argumento más viejo y usado del mundo es “Vienen a nuestro país a robarnos y quitarnos nuestro trabajo”.
Y es que para mi, lo único de veraz en todo esto es, que si por ejemplo fueran los africanos los que pusieron vallas a sus materias primas, seríamos nosotros los que saltaríamos la concertinas.




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